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AL
RESCATE DE LOS ZURDOS
Por: Fernando de Taboada Rizo-Patron
fdetaboada@hotmail.com
Mi hijo menor, de 4 años,
es zurdo y, aun cuando no ser diestro ya no es
considerado un mal, ni tampoco es objeto de supersticiones,
ya me di cuenta de que, a lo largo de su vida,
pero especialmente, de su niñez, va a ser
objeto de una serie de situaciones para lo cual
hay que ir preparándolo. Ciertamente, no
por problemas de la zurdera, sino por la falta
de entendimiento de las demás personas.
Ser zurdo significa ser parte de
una minoría cuyas estadísticas no
he podido encontrar claramente porque en diferentes
artículos he encontrado, también,
diferentes cifras. Lo cierto es que el mundo está
diseñado para diestros y por diestros y,
así las cosas, los zurdos tienen que buscar
la forma de adaptarse. A pocos los alientan enseñándoles
lo ventajoso que resulta serlo y, más bien,
los hacen sentir, algunas veces, hasta disminuidos.
Sin embargo, los que hemos jugado un partido de
frontón con zurdos sabemos lo difícil
que es adaptarse a su juego cuando estamos, generalmente,
acostumbrados a jugar con derechos; pero ellos
también, lo cual les da una amplia ventaja
porque no tienen que adaptarse a nosotros. Ya
nos conocen.
Personalmente, no conozco a un
zurdo que sea bruto; por el contrario, a todos
los que he conocido los encuentro por encima del
promedio, si es que no mucho más inteligentes.
Y así veo a mi hijo, quien es un niño
que siempre busca, y encuentra, cómo resolver
él solo sus propios problemas. Ha hecho,
en su cortita edad, muchas cosas que sorprenden
a otros -a nosotros, como padres, nos sorprendería
cualquier cosa, por tonta que sea-; este pequeñín,
hasta sus problemas de soledad los soluciona de
manera impresionante por lo que difícilmente
se aburre.
Pero tiene otros problemas también,
un ojito flojo, el izquierdo, que, cuando él
está cansado, no sigue los movimientos
del otro, para lo cual, hay que taparle por momentos
el ojo fuerte. Ahora, imagínense, tener
que hacer trabajar al ojo flojo y, encima, con
un parche que, a no dudarlo, llama la atención
en cualquier parte por donde andemos. Para rematarlo,
su visión no es buena y, con el ojito tapado,
anda tropezándose muy seguido. Felizmente,
goza de muy buena personalidad.
En estos días, algunos amigos
lo han notado cómo escribe-no sabe leer,
pero ha aprendido a escribir los nombres y direcciones
que le interesan, tanto en la computadora, que
navega como él quiere, como a mano en papel
y donde se le ocurra- de derecha a izquierda y
se lee como si lo viéramos en un espejo.
Me han advertido de su segura dislexia, así
como de sus futuros problemas, que empiezan desde
la socialización hasta la imposibilidad
de conseguir trabajo y se incomodan cuando, por
ejemplo, les digo que resulta más fácil
leer lo que escribe mi hijo que mis cuadernos
de notas, que son literalmente ilegibles. Dicen
que ese ¨mal¨ hay que corregirlo cuanto
antes, porque después va a ser imposible.
Uno, no saben que eso no es dislexia y, dos, que
si lo fuera, ésta no se cura.
Me pregunto, ¿cuántos
mitos rondan por ahí echándole a
perder la vida a los niños, y sobre preocupando
a los padres haciéndoles perder tiempo
y dinero? Qué bueno que hoy contamos con
el auxilio de la internet, en la cual, a pocos
clics de distancia, podemos investigar y aprender
cosas tan simples como que, en casos de escritura
espejo, hay que esperar a una edad más
avanzada si es que en algún momento haya
algo que corregir, pero nunca combatirla en la
niñez.
Luego de leer un poco, me he tomado
la molestia de preguntarle a mi hijo por qué
escribe ¨al reves¨ lo cual, para él,
es la forma como debería de escribirse.
Lo he hecho después de preguntarle a varios
zurdos cómo les resulta escribir de la
manera ¨normal¨ y habiendo tenido casi
siempre la misma respuesta. Yo habría pensado
que el motivo principal del fastidio era no poder
leer lo que se iba escribiendo, pero aparte de
la incomodidad de escribir en un sistema diseñado
para diestros, está el hecho de mancharse
con la tinta, ensuciar la hoja con los restos
de tinta fresca cuando la mano pasa por encima,
malograr el papel, cansancio severo en la mano
y muñeca, fuertes dolores de cabeza etc.
que, obviamente, mi hijo no sufrirá. Claramente,
es mucho más fácil escribir en sentido
contrario, empezando de izquierda a derecha. Se
me hizo más claro el asunto cuando me di
cuenta que, al escribir en la computadora, ningún
zurdo, mi hijo incluido, tenía problema
alguno en hacerlo de izquierda a derecha.
Mi hijo se da perfecta cuenta de
que, cuando escribe a mano, lo hace al revés
y diferente a lo que ve en los libros, pero le
es cómodo posar su mano, agarrar el lapicero
y acomodar la hoja de manera simétricamente
opuesta a la de una persona derecha. Sólo
que, para hacer eso, requiere de escribir al resve.
Qué problemas le podria ocasionar eso en
un futuro? Ninguno!! Menos ahora que contamos
con las computadoras, por lo que no veo por qué
puedan dejar de contratarlo si todas sus notas
estuvieran escritas de la forma ¨incorrecta¨
pues, por definición, esas notas serán
para que las lea él mismo y no otros; los
info rmes, monografías, libros y demás,
los hará usando el teclado. Sin embargo,
si alguien le pide prestado sus apuntes de clase,
estoy seguro que ese compañero tendrá
menos inconvenientes en leerlo que mis compañeros
de clase cuando se llevaban mis cuadernos que,
a primera vista, parecían impecables; pero,
como ya lo he mencionado antes, ilegibles también.
No me preocupo porque no monta bicicleta hacia
atrás y, cuando patea, lo hace hacia delante.
Por lo demás, me queda muy
claro que, tratar de inducirlo a que no escriba
al revés lo conduciría a problemas
parecidos a los que sufren los también
zurdos a los que se les exige escribir con la
mano derecha. Ojalá que los profesores
de los centros infantiles se estén dando
cuenta de ello.
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