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EL
DRAMA ECONÓMICO DE LOS MIEMBROS DE LAS
FFAA Y PNP
Por: Ángel Arturo Castro
Flores (*)
Hace pocos días el suboficial
de primera de la PNP Sixto
Pérez Espinoza se suicidó,
arrojándose de un cuarto piso del hospital
de policía, padecía una grave enfermedad
y según algunos medios y declaraciones
de familiares directos, no recibía las
medicinas que por derecho le correspondían.
Ese policía seguramente murió decepcionado
de su institución y sus superiores, a lo
largo de su vida había cumplido sus servicio
en beneficio de la sociedad de manera responsable
durante los años que permaneció
en su institución.
Al margen del comunicado del Ministerio
del Interior asegurando que el suboficial fallecido
recibía la atención y medicinas
que le correspondían, queda latente la
percepción del propio fallecido, quien
presumiblemente abandonado, decepcionado de cómo
vivía con el drama de su enfermedad día
a día y ver el sufrimiento de su familia
de escasos recursos económicos, tomó
la decisión de quitarse lo más preciado
que tiene el ser humano, la vida, su propia vida.
Seguramente en unos días
este suicidio se olvidará, pasará
a la historia e ingresará a las estadísticas
nacionales como un suicidio más, pero que
hay en el fondo de este hecho, eso es lo que deseamos
hacer notar, aparentemente hay descuido, indiferencia,
falta de solidaridad y preocupación de
su comando por los enfermos terminales, probablemente
falta de presupuesto y de interés por solucionar
económicamente este problema.
Ojalá este drama solo fuera
el único, es un tragedia que se vive diariamente
en los diversos hospitales no solo del sistema
nacional de salud sino también de las FFAA
y PNP, todo está relacionado con la escasez
de recursos. Lo cierto es que como se trata de
instituciones verticales, no están en condiciones
de exigir abiertamente al gobierno, una mejora
en los presupuestos destinados a la adquisición
de medicinas y otros insumos de laboratorio, o
la compra de aparatos para exámenes especializados,
la mayoría de los cuales tienen más
de treinta años de uso.
Es necesario y urgente proporcionar
y asegurar por lo menos una buena atención
y entrega puntual de medicinas a los miembros
de las FFAA y PNP, de nada sirven los comunicados
que aseguran un buen abastecimiento de medicinas
y atención calificada a los pacientes,
cuando se presentan casos como el del suboficial
Sixto Pérez y otros enfermos para afrontar
sus necesidades y brindarles una mejor calidad
de vida que lo merecen por su trabajo en bien
de la sociedad.
Por otro lado, si la situación
de medicinas y atención médica es
deficiente, el drama de los sueldos de los miembros
de las FFAA y PNP es un rubro del que nadie quiere
hablar. Si se hace una comparación con
los actuales sueldos de los funcionarios del Estado,
como el poder judicial, poder legislativo y asesores
de alto nivel de los ministerios y del PMUD, es
realmente irrisorio el que reciben los miembros
de las FFAA y PNP.
Los asuntos de la defensa nacional
y las necesidades de su miembros siempre han estado
apartados, relegados, postergados y excluidos
desde hace muchos años del interés
de los gobiernos, se atribuye a muchas razones,
solo una a manera de ejemplo para no ahondar en
la brecha de unión, la terrible incomunicación
en que viven militares y civiles desde hace décadas,
sigue siendo un desafío saber cómo
se desenvuelven las relaciones civil - militar.
En el estado actual del desarrollo
de la democracia en nuestro País y la cultura
castrense, las relaciones entre las FFAA, las
clases políticas y los académicos
por un lado siguen signadas por el desconocimiento,
no estando libre de recelos, resentimientos y
suspicacias, que de inmediato derivan justificada,
o no, en el recorte presupuestal como en el gobierno
de Toledo, afectando de manera notoria la preparación
y la moral general de la Oficialidad.
Aunque se diga lo contrario se
tiene la percepción al interior de las
FFAA, particularmente de la oficialidad joven,
que existe desconocimiento de los políticos
con relación al mundo militar y desconocimiento
de los militares respecto a los actores civiles,
lo que es peor, no existe interés por lograr
un acercamiento para disminuir esa brecha, la
persecución a los oficiales que lucharon
contra el terrorismo y el comando Chavín
de Huantar lo demuestran.
Durante el anterior gobierno se
llegó a establecer un proyecto de homologación
de sueldos, el actual gobierno tomó mucho
interés en mejorar los salarios, Gonzáles
Pozada actual congresista aprista, cuñado
del general Velasco Alvarado hizo de este drama
su caballito de batalla para acceder al Congreso,
hasta allí todo bien, una vez en el Congreso
se olvidó de sus electores.
Recordemos que solo durante el
gobierno del ex presidente Fujimori se duplicó
el beneficio de la gasolina para coroneles y generales,
y se extendió este beneficio para los grados
de teniente coronel a capitán y a los técnicos
jefes superiores, que nunca antes lo recibían.
Posterior a ello no hubo, ni hay actualmente interés
por solucionar este álgido problema para
mejorar los alicaídos sueldos del personal
de las FFAA y PNP.
Así, para muchos los escándalos
que se han descubierto y denunciado en el Ejército
y la FAP sobre combustible y malos manejos de
dinero, así como la denuncia sobre venta
de informaciones en la Marina a empresas particulares,
tendrían como objetivo quitar fuerza a
los reclamos que pudieran formular los comandos
respectivos sobre al ansiado y necesario aumento
de sueldos.
( * Coronel EP ® - artucas@gmail.com
)
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