|
SECTOR EDUCACIÓN HA PERDIDO LA BATALLA
POR MÁS RECURSOS
Es evidente que el sector educación
ha perdido la batalla por más recursos.
Ha venido perdiendo en dos frentes. Por un lado,
los políticos tienen poco o ningún
incentivo para buscar victorias de largo plazo
en educación. Para ellos, lo más
importante es aquello que rinda frutos en el corto
plazo y ese no es el caso de las metas de la educación.
El otro frente es el de los técnicos
del MEF. Si bien estos últimos pueden estar
convencidos de que la mejor inversión económica
de largo plazo es la que se hace en educación,
cuestionan la capacidad del sector educación
para identificar qué y cómo se puede
hacer un uso eficiente de los escasos recursos
y que además sean eficaces en el logro
de las metas educativas si llegan a ser definidas.
Asi lo señala el documento
"La Educación Básica y las
Elecciones del 2006: propuestas de política
educativa para el debate", del Consorcio
de Investigación Económica y Social
(CIES) como parte del proyecto "Elecciones
Perú 2006: Fortaleciendo el debate nacional".
El estudio fue realizado por Martín
Benavides (GRADE) y José
Rodríguez (PUCP), con el objetivo
de identificar un conjunto de propuestas de política
para la educación básica a fin de
brindar elementos y contribuir con el debate electoral
en vistas a las elecciones del 2006.
De otro lado, agrega el documento,
el sector educación, a diferencia de otros
sectores "más importantes"
como el de economía, no tiene cuadros técnicos
sino más bien normalmente ha sido utilizado
como mecanismo de captación política.
Debido a ello, además de ser más
inestables, no son buenos interlocutores de las
necesidades del sector ante otros. Parte de la
crítica al sector por parte del MEF y otros
analistas económicos es que no saben utilizar
el dinero, anota.
"Sea como fuera, las presiones
por el cambio no han sido tan importantes como
para convencer de la necesidad de por ejemplo
aumentar el porcentaje (de presupuesto) que le
corresponde a educación en relación
al PBI. Para lograr ello, no sólo es necesario
que el sector defina claramente sus objetivos,
establezca con precisión las acciones concretas
y mejore sus equipos técnicos. Es tan importante
como ello integrar las reformas educativas dentro
de una reforma general del Estado. Esto supone
eliminar las divergencias entre sectores. Y eso
pasa por reconocer que si bien una mayor inversión
en educación no es la llave mágica
para la mejora del sector, no es posible mejorar
con los escasos recursos con los que se cuenta.
Quizás hacer de la reforma educativa una
estrategia de corto plazo ayudaría",
concluye.
REFORMA
Al esbozar el escenario sobre el
que las políticas educativas (reforma)
se aplicarán en la próxima administración,
el estudio considera que hay 5 elementos principales
que definen en buena medida este escenario: (i)
las consecuencias de los cambios demográficos,
(ii) los techos financieros del sector público,
(iii) el Ministerio de Educación, (iv)
el SUTEP, y (v) la descentralización.
En lo que respecta al Ministerio
de Educación (MED), considera que su rol,
como instancia que define en mayor medida el marco
institucional bajo el cual funciona el sistema
educativo, resulta siendo un actor fundamental.
Sin embargo, encuentra que el marco político-institucional
de este sector tiene algunos problemas importantes,
aparte del señalado al inicio de esta nota,
como la división e inestabilidad interna
del MED y la consecuente falta de claridad de
objetivos; la disociación entre presupuesto
y objetivos de política; la escasa y meramente
formal coordinación inter-sectorial; además
del "cerco político" del gremio
sindical. Estos factores dificultan la reforma
del sector.
Un reflejo del primer problema
señalado, detalla el estudio, es el retraso
en la ejecución de los proyectos, básicamente
relacionado a una incapacidad de poder definir
los objetivos de los mismos, y también
a problemas de gestión. Esa falta de claridad
lleva también a problemas de ejecución
y gestión de proyectos . Debido a ello,
el Ministerio no tiene forma de responder a las
críticas (del MEF especialmente) sobre
la ineficiencia en la definición y uso
del presupuesto.
"Para emprender una reforma
se necesita entonces como condición un
ministerio estable no sólo a nivel del
ministro o vice-ministros sino de las direcciones
nacionales. De otro lado, la reforma debe empezar
por contar con equipos al interior con objetivos
comunes claramente definidos desde el inicio",
recomienda. En lo que se refiere a la escasa coordinación
entre sectores, señala que ello produce
que no exista consenso en el tratamiento de temas
que son comunes. Un ejemplo de ello es el problema
de la primera infancia, donde a pesar de existir
programas sectoriales comunes, no existen indicadores
de logro ni objetivos de política comunes
entre sectores. Ilustra, a modo de ejemplo.
El problema puede estar relacionado
además con la existencia de planes inter-sectoriales
sin respaldo sectorial. Es decir, si bien formalmente
representantes de los sectores han estado participando
de iniciativas inter-sectoriales, dicho planes
no son asumidos como parte de los proyectos que
se elaboran al interior de cada sector. Ello produce
solo una aparente (formal) coordinación
inter-sectorial a nivel del diseño de los
planes, pero no de su ejecución y respaldo
por parte de los sectores, agrega.
En cuanto al presupuesto, refiere
que si se hace un análisis de la coyuntura
educativa de los últimos meses, es evidente
que la política educativa del Ministerio
ha estado muy supeditada al tema del conflicto
con los docentes. Si bien esto tiene que ver en
buena parte con la propia dinámica del
gremio, no se puede dejar de señalar el
hecho que el Ministerio de Educación desde
el inicio centró su política en
el aumento salarial, sin discutir previamente
temas presupuestales, o más importante
aún, sin una política general vinculada
a los recursos humanos. Es decir, alguna forma
a través de la cual se puede vincular desde
el inicio la discusión salarial a la del
mejoramiento de la calidad del trabajo docente,
afirma.
Esto ha producido que en el debate
público entre el gremio y el ministerio
el tema salarial haya quedado desligado de cualquier
elemento vinculado a los desempeños. La
reciente propuesta de carrera pública magisterial
es una oportunidad de vincular ambos temas (salarios
y desempeños) pero esta gestión
no encuentra forma de ubicarla en un plano distinto
al que está actualmente, señala.
EL SUTEP
En lo que se refiere al SUTEP,
el estudio señala que los temas sobre los
cuales el gremio de docentes se ha pronunciado
durante el año que pasó fueron el
presupuesto como requisito para la mejora salarial,
el colegio de profesores y la ley de carrera pública
magisterial.
"En todos ellos, la preocupación
central del gremio ha sido la defensa de sus intereses
gremiales. Esto es evidente, en el discurso de
los dirigentes gremiales . Si bien en sus opiniones
sobre el presupuesto se habla de la defensa de
la educación pública y la dotación
de mayores recursos hacia ella, es claro que ello
es una estrategia principalmente orientada a defender
su trabajo y mejorar sus niveles salariales. No
hay en ninguno de los pronunciamientos públicos
otra información relacionada con problemas
de enseñanza-aprendizaje ni estrategias
para resolverlo", agrega.
Lo mismo se puede señalar
sobre sus posiciones en torno a la implementación
del colegio de profesores. Es evidente que para
el gremio esa iniciativa está orientada
a dividir a los docentes, tal como distintas opiniones
de su secretaría general lo muestran. Finalmente,
respecto a la propuesta de nueva carrera pública
magisterial esta es vista como una amenaza a sus
derechos laborales, anota.
Para los autores, es poco probable
que el SUTEP apoye iniciativas importantes de
reforma del sector sobretodo si ellas suponen
modificaciones relacionadas con las políticas
de recursos humanos. Una forma de entender eso
es desde el análisis de costos-beneficios.
Las reformas educativas orientadas a las calidad
tienen costos concentrados (modifican las prácticas
de docentes por ejemplo) y beneficios dispersos.
Mientras que las reformas orientadas al acceso
tienen beneficios concentrados y costos dispersos.
Los docentes son uno de los sectores
que perdería sus privilegios con reformas
orientadas a la calidad, en la medida que se introducirían
criterios meritocráticos, por ejemplo.
Una manera de contrarrestar esa oposición
es introduciendo elementos de acceso, en la medida
que estos son más fáciles de implementar.
Por ejemplo, hacer capacitaciones masivas, simultáneamente
a la implementación de reformas orientadas
a la calidad. La idea es quebrar la percepción
de los docentes que los costos de la reformas
están concentrados en ellos . Esto además
sería distinto a las discusiones aisladas
de sueldos y presupuestos que se han tenido durante
este régimen.
RECOMENDACIÓN
Para emprender una reforma del
sector educación se requiere superar los
problemas antes señalados. En el presente
documento se propone seleccionar un equipo de
especialistas con ideas comunes claras sobre lo
que se debe hacer en educación, evitando
generar brechas entre los "técnicos"
y "políticos". A ese equipo
protegerlo políticamente y ofrecerle estabilidad.
Asimismo, discutir temas de presupuesto,
asociados a las metas que se planteen. Es decir,
evitar la discusión presupuestal en el
aire, de manera tal de contrarrestar la crítica
de la falta de objetivos procedente del MEF y
algunos economistas. Al mismo tiempo, poner el
tema educativo no como una opción de largo
plazo en el conjunto de reformas, sino de corto
plazo. Mejorar el capital humano depende de lo
que se haga en el corto plazo.
Otra medida propuesta es enfrentar
el tema docente (SUTEP) combinando políticas
de acceso y calidad. Romper el "cerco político"
supone entrar a una fase nueva de negociación
con el gremio. Políticas de acceso como
capacitaciones de "costos dispersos"
deberían ir de la mano de políticas
de calidad de "costos concentrados",
tales como reforma de la carrera pública,
incentivos vinculados al buen desempeño.
De otro lado, el documento señala
que se requiere desarrollar planes intersectoriales
con otros ministerios en aquellas áreas
de alta sensibilidad para diversos sectores: primera
infancia, educación de adultos, formación
profesional. Dichos planes deben estar debidamente
articulados con los planes del sector, de manera
tal de hacer más viable su implementación.
La articulación territorial, es una buena
forma de vincular estrategias sectoriales ante
un determinado problema en un determinado territorio,
añade.
También plantea generar
un espacio mucho más activo al Consejo
nacional de Educación (CNE). Por ejemplo
dándole responsabilidad vigilancia y articulación
de los distintos planes de largo plazo existentes.
Para ello, será importante definir bien
los roles de las personas que lo conforman, evitando
la duplicidad y potenciales conflictos de interés
(miembros del CNE y del Ministerio). Finalmente,
propone desarrollar una red institucional permanente
para las políticas que necesiten el apoyo
de instituciones de la sociedad civil. Es decir,
evitar crear instituciones fantasmas y más
bien darle continuidad a aquellas instituciones
que muestren eficiencia y transparencia con el
manejo de recursos.
|
¡NOS
INTERESA SU OPINIÓN!
En
Peruprensa valoramos la opinión de
nuestros lectores, por tanto si usted tienen
una inquietud, pregunta, comentario, sugerencia
o crítica sobre esta noticia, puede
enviarnosla llenando el formulario siguiente.
|
|
Ir
a la página principal 
|