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PASAN 10 AÑOS ENTRE APARICIÓN DE
MINERAS Y EJECUCIÓN DE OBRAS CON CANON
Pueden transcurrir entre 8 y 15
años, desde el inicio de las inversiones
mineras en una localidad, antes de que la población
observe la ejecución de alguna obra financiada
con dinero del canon que redunde en su desarrollo,
explica el informe "Canon Minero 2005:
Situación y Perspectivas", elaborado
por la organización CAD Ciudadanos al Día.
En la primera fase de sus operaciones,
las empresas mineras dedican entre 3 y 7 años
a explorar el terreno, ya que, de cada 1,000 depósitos
con presencia de mineral, 100 se convierten en
prospecto y solo 1 llega a ser una mina. Luego,
se inicia la fase de construcción de la
mina propiamente dicha, que tarda un par de años
en promedio. Finalmente, la minera comienza a
producir y exportar arrastrando de 4 a 6 años
de pérdidas. Recién después,
las empresas mineras comienzan a tener utilidades
y generar canon, señala el documento, que
cita como fuente al Ministerio de Energía
y Minas.
Desde la óptica de CAD,
el eje de la problemática del canon minero
es la comunicación y la generación
de capacidades locales. Aunque se recauden y se
distribuyan cuantiosos recursos derivados de la
minería, la población se mostrará
en contra de esta actividad, mientras no perciba
que el dinero se traduzca en obras concretas en
bien de su desarrollo.
El informe de CAD subraya que las
autoridades y las compañías mineras
no se esfuerzan suficientemente por explicar con
claridad a la ciudadanía en qué
se gastan los fondos del canon minero y, además,
que el impacto de esta transferencia se reduce
debido a la limitada capacidad de gestión
local.
Los gobiernos regionales destinaron
el año pasado el 82% de los recursos del
canon (no específicamente el canon minero
sino todos los canon) en gastos de inversión,
según el Ministerio de Economía
y Finanzas. Sin embargo, la investigación
de CAD confirma que a menudo las autoridades locales
gastan el dinero del canon minero en obras improductivas,
en vez de verdaderos proyectos de desarrollo.
Por ejemplo, de acuerdo con el
presupuesto inicial de apertura, la municipalidad
distrital de Pueblo Nuevo, en La Libertad, decidió
invertir este año S/. 57,800 en una plaza
de armas y apenas S/. 7,200 en la instalación
de un sistema de agua potable. Por su parte, en
el distrito de Chacayán, en Pasco, el concejo
está destinando S/. 70 mil a la construcción
de locales municipales, pero solo S/. 20 mil a
la implementación de un sistema de saneamiento
y la construcción de piscigranjas. De igual
manera, la municipalidad distrital de La Capilla,
en Moquegua, está gastando S/. 290,000
en la edificación de un centro cívico
y menos de la mitad en electrificación
rural, trochas carrozables y canales de regadío,
que tendrían mayor impacto en la calida
de vida de los vecinos.
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