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Martes, 12 de julio de 2005

LA TRISTE REALIDAD DE LOS NIÑOS DEL CARBÓN: MORIR POR DIEZ NUEVOS SOLES DIARIOS

Por : José Alayo Chinchayán.

 

MINERÍA ARTESANAL DEL CARBÓN. ¿Quién controla el daño que hacen al medio ambiente?

Constantemente escuchamos hablar a nuestros gobernantes y a los analistas y/o especialistas, sobre la importancia que tiene para cualquier país el trato adecuado que se le debe dar a nuestras nuevas generaciones, especialmente a la niñez, que es quizá una de las etapas en la que el ser humano requiere de los mayores cuidados por parte de los adultos, existen incluso tratados internacionales sobre los derechos de niños y adolescentes los que, lamentablemente, sólo quedan en el papel, pues en la práctica se convierten en letra muerta.

Un ejemplo de esto es la triste realidad en la que viven los niños del ande peruano, específicamente de las zonas mineras del Alto Chicama, Santiago de Chuco y Huamachuco. En un reciente viaje por dichas zonas, he podido comprobar in situ la manera tan cruel en la que viven estos menores, en su gran mayoría explotados por sus mismos familiares, quienes fungen de empleadores y los contratan para trabajar extrayendo minerales (en su gran mayoría carbón de piedra) en condiciones infrahumanas e indignantes, sin que nadie haga nada por subsanar esta triste realidad que agobia a quienes, se supone, constituyen el futuro de nuestra patria.

Podría citar los nombres de algunos caseríos o comunidades en las cuales los pequeños mineros son sometidos día a día a estos incalificables abusos: Canibamba Bajo, Canibamba Alto, La Victoria, El Ingenio, Río Negro, Quiruvilca, Capachique y algunos otros cuyos nombres se me escapan a la memoria, en estos lugares resulta natural ver una cantidad impresionante de bocaminas en lo alto de los cerros, enormes forados por donde ingresan estos pequeños para extraer el carbón de piedra, llevando como únicas herramientas de trabajo una pala, un pico y una carretilla, para alumbrarse utilizan un pequeño lamparín con mechero alimentado por azufre. Este carbón de piedra luego será vendido a los camioneros que cumplen la labor de mediadores entre el dueño de la mina y los compradores.

Las jornadas de trabajo, en muchos casos sobrepasan las 12 horas ininterrumpidas y el jornal que reciben a cambio es de 10 a 15 nuevos soles diarios. Por esta miserable suma, estos pequeños tienen que vivir inhalando sustancias toxicas, como el mismo azufre, que poco a poco van minando su delicado organismo, en otras palabras, los van matando de a pocos, mientras sus empleadores reciben entre 60 a 80 nuevos soles por tonelada de carbón. El promedio de producción de estas minas es de 25 a 30 toneladas semanales, haciendo un total mensual de 100 a 120 toneladas, si hacemos una pequeña operación matemática, llegaremos a la conclusión que estos inescrupulosos sujetos ganan entre 6,000 a 8,000 nuevos soles, de los cuales sólo pagan a los menores entre 300 a 450 nuevos soles mensuales.¿Se le puede llamar trabajo digno a esto?

 

Bocamina por la que los niños ingresan a laborar en las minas "artesanales" de carbón

Sin embargo, a pesar que existen denuncias sobre el particular, nadie quiere darse por enterado, para ellos no existen autoridades de trabajo, ni policía fiscal, ni DEMUNAS, ni menos jueces o fiscales de familia que los defiendan del atropello; ellos no tienen ante quien quejarse, por eso, solo les queda adaptarse al sistema, un sistema que a muchos de ellos les asquea, pero tienen que sobrevivir de algo, aún a costa de morir diariamente en el intento. Algunos adultos entrevistados tratan de justificar el abuso sosteniendo que se trata de mineros artesanales que tienen que verse obligados a explotar el mineral para poder comer, me pregunto: ¿Se le puede llamar minero artesanal a un sujeto que extrae más de 100 toneladas mensuales de carbón y que gana cerca de 8,000 nuevos soles por mes?

De acuerdo a lo que establece la ley de concesiones mineras, todo aquel que explote recursos minerales en pequeñas o grandes cantidades, está en la obligación de ceñirse a los reglamentos que establece la Ley General de Minería, es decir, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), condiciones de seguridad para sus trabajadores y el uso adecuado de sustancias químicas; sin embargo, estos sujetos no cumplen, ni siquiera mínimamente con dichos requerimientos, los que si les son exigidos (y constantemente supervisados) a las grandes empresas mineras, que muchas veces invierten millones de dólares en el cumplimiento de las normas. Para estos "mineros artesanales" no han sido hechas las leyes, entonces deberíamos preguntarnos ¿Dónde queda el principio de equidad? ¿No era acaso que las leyes son iguales para todos?

Esperamos que se tome real conciencia sobre el importante rol que nos compete en la protección de nuestra infancia y juventud. Que se tome en cuenta que en los andes muchos de nuestros pequeños hermanos se mueren diariamente por 10 nuevos soles diarios sin que nadie trate de remediarlo. ¿Dónde están los famosos grupos ambientalistas que se hacen llamar los defensores de la naturaleza y del ecosistema? ¿Las ONG´s que reciben financiamiento exterior para velar por los más necesitados y que nunca rinden cuentas a nadie, pero que si son buenas para incitar a las comunidades a enfrentarse a las grandes empresas mineras y a las fuerzas del orden? ¿Es que acaso estos menores desprotegidos no son seres humanos que también necesitan que los defiendan de los mas llamados "mineros artesanales"? Señores, ya es tiempo que justifiquen sus jugosos sueldos y se pongan a trabajar en serio. Recuerden que muchas veces la justicia tarda, pero finalmente llega.

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