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LOS ÚLTIMOS
DISPAROS DE PABLITO
En
la campaña del 2000 su jefe en el banco
Santander le prohibió que hablara de política
por unos meses, y su relación laboral se
volvió tirante. A mediados del 2001 en
New York, ante un auditorio de inversionistas,
dijo que en el Perú corrían tres
candidatos que eran como lo bueno, lo malo y lo
feo. Que lo bueno (Lourdes Flores) había
salido de la carrera, y nos habíamos quedado
con lo malo y lo feo (Alan y Toledo), y lo peor
era que no se sabía cuál era el
malo y cuál era el feo.
A su regreso a Lima, Leopoldo Quintano, su jefe,
lo esperaba sonriente al pie del avión con su
carta de renuncia. Más tarde lo tientan con un
trabajo en el MEF y terminan paseándolo (“no hay
presupuesto”, le dicen). PPK ya había escuchado
de él. Realiza trabajos de investigación junto
a Roberto Abusada, y desde el 2002 trabaja en
el IPE, en la sección de Opinión y Propuesta,
no sintiéndose a gusto del todo por el tipo de
financiamiento que recibe el Instituto. Y ahora
se va a estudiar. A la Universidad de Chicago,
en los EE.UU, en pos de un Master en Políticas
Públicas. Pablo Secada, joven economista de la
Pacífico, corredor de tabla y amante del reagge,
dispara sobre política como lo hace en todas sus
entrevistas, en tonito de niño bien, a veces malcriado.
Aquí, además, confiesa que ha consumido sustancias
psicotrópicas, se emociona por la llegada de su
primer hijo (“es un hombrecito”, cuenta), y habla
de sus deseos de ser congresista de la república.
Apunta…
Una
entrevista de Johnson Centeno
En tu
conferencia negabas que en el Perú haya existido
alguna vez una Economía de Mercado.
Sí, me parece que en el Perú no
hemos tenido nunca instituciones sólidas y representativas.
Nunca hemos tenido una mayoría de empleadores
(en acceso al financiamiento, poder, y capacidad
de generar riqueza) que sean emprendedores; lo
que hemos tenido lamentablemente es una mayoría
rentista, lo que yo llamo “empresaurios”: esos
señores que, por ejemplo, en los ’60 y ’70s hacían
refrigeradoras, y sus productos eran ¡pésimos!:
eran grandes, no se descongelaban rápido, no tenían
luz, se les malograba el motor a cada rato, etc.;
entonces, apenas empezabas a importar refrigeradoras
esos patas quebraban, y me alegro por los consumidores
peruanos porque era injusto que pagáramos tanta
plata por refrigeradoras tan malas. Esos “empresaurios”
se han vuelto a organizar, y ahora no hacen refrigeradoras
sino textiles
¿En los
90 dirías que estuvimos más cerca de una Economía
de Mercado?
Sí, me parece que más que en otras
décadas, pero recuerda como fueron los ’90: el
Presidente ganó por una circunstancia bien particular,
y como no tenía mayoría en el Congreso decidió
cerrarlo el ’92 apoyándose en las FF.AA. Entonces,
al menos desde el ’92, es bien difícil sostener
que Fujimori era una persona que respetaba las
reglas, y en ese contexto es difícil construir
una Economía de Mercado, más aún cuando el Presidente
incumple las reglas que él mismo fijó, por ejemplo,
en su propia Constitución. Así no puedes constituir
una Economía de Mercado. Obviamente no son valores
absolutos. Ningún país es cien por ciento Economía
de Mercado y ningún país es cero por ciento Economía
de Mercado; pero no estamos, en mi opinión, cerca
de tener una Economía de Mercado ni lo hemos estado.
Los ’90,
entonces, fueron más bien un régimen “neoliberal”…
No, eso es una caricatura. El liberalismo
económico es imposible sin liberalismo político,
de hecho el surgimiento del liberalismo económico
parte de reflexiones de filósofos y científicos
políticos. Una no tiene sentido sin la otra. Entonces,
Fujimori, para empezar, no era un liberal, y luego,
la palabra “neoliberal” es una palabra con la
que yo tengo un problema: yo no creo que esa palabra
exista en Economía. Hay Economía clásica y Keynesiana,
Neoclásica y Neokeynesiana. ¿Neoliberal?, yo no
la he encontrado en el diccionario…
Es que
no has revisado el diccionario del Vaticano…
(Risas) Bueno… los curas saben
de religión pues, ¿no?, no de Economía. Yo no
puedo escribir encíclicas, yo no pretendo que
ellos escriban de Economía. Te cuento una anécdota:
Friedrich Von Hayek tuvo una reunión de dos horas
con el Papa Juan pablo II, y como decimos en cristiano
“lo desahuevó”, porque no tenía idea de cómo era
la Economía. Después de esa reunión de dos horas
el Papa escribió una encíclica nueva, y cambió
un poco la doctrina económica de la iglesia. ¡Con
una reunión de dos horas! Yo invito a los que
siguen a Von Hayek, a Mises, que vayan más seguido
al Vaticano, a ver si dentro de 15 años el Vaticano
escribe menos tonterías y más cosas que tengan
sentido económico.
Volviendo,
¿la Economía de Mercado es la solución a nuestros
males?
Yo creo que cada persona es responsable
de su propio destino. Nuestro país ha tendido
siempre a echarle la culpa al clima: en vez de
decir “oye, no saqué más nota porque no estudié”,
dicen “oye, no saqué más nota porque el profesor
me tiene rabia”. Ese cuento del Colegio es el
mismo en la Universidad., y hasta en el trabajo.
Yo creo que en nuestro país tenemos que empezar
a asumir nuestras responsabilidades.
Cúal es
tu apreciación de las últimas cifras económicas
que se han dado en el país.
Que son buenas pero que no alcanzan.
Nuestro país requiere crecimiento de un mínimo
de 6%, y además requeriría que la riqueza se redistribuya
mejor; pero como ni crece a 6 ni redistribuye
bien la gente no lo va a sentir; entonces, seguir
diciéndole a la gente que las cosas están muy
bien cuando no lo están, no me parece prudente.
Se dice
que de a pocos está “chorreando”…
Por supuesto porque son tres años
de recuperación, pero no alcanza y no lo va a
sentir el peruano promedio, que no tiene buena
educación, que no ha tenido buena nutrición, que
no tiene buena salud. Lamentablemente no están
preparados para aprovechar las oportunidades que
se están generando. No están preparados como yo
y otras gentes, que hemos tenido buena educación,
buena salud, buena nutrición, y ahí nos defendemos,
pero estamos preparados. Eso no es lo típico.
Lo típico es que el 68% de los niños menores de
dos años tengan anemia. Ellos no están preparados
para competir, y no va a “chorrear” donde ellos.
Pregunta
ingenua: ¿eres liberal?
Mmmm… (Piensa). Sí, algo creo que
soy, pero no me queda muy claro porque a veces
he tenido dudas. Algunos de mis amigos dicen que
soy socialista, otros dicen que soy liberal; me
imagino que eso será porque no lo tengo ciento
por ciento claro. Pero sí creo, y en eso no tengo
ninguna duda, que las cosas dependen de lo que
uno haga. Si uno hace las cosas bien, lo peor
que te va a pasar es que te vaya bien nomás, si
tienes mala suerte te va regular; pero si haces
las cosas muy bien te va a ir muy bien. ¡Fijo!
Yo sí creo eso y no tiene nada que ver con una
orientación política, tiene que ver con mi experiencia.
Qué noción
tienes de una Economía Social de Mercado.
A mí no me queda claro el concepto.
Un alemán en los ’40 acuñó el término, pero en
mi opinión es un concepto que no tiene sentido
alguno. O eres estatista o crees en el mercado,
y yo creo en el mercado porque creo que la gente
puede salir adelante por sus propios medios, y
de hecho así lo hacen millones de personas; entonces,
empezar a dorar la píldora y asociar la Economía
con la doctrina de la iglesia de los ’40, y que
sesenta años después sigas con el mismo rollo,
a mí personalmente me parece patético.
Como los
apristas, por ejemplo, que lo defienden ardorosamente.
Lo defienden los apristas, los
pepecistas, los acciopopulistas, está en nuestra
Constitución, en el Acuerdo Nacional. Para mí
la Economía es una ciencia social, y la Economía
de Mercado es una arreglo en el cual se da más
peso a las instituciones y a las personas, y menos
peso a la entelequia que se llama “la sociedad”.
Entonces, en ese negro que es el Estado y blanco
que es lo liberal, o al revés, ese gris que trataron
de inventar no es si no el resultado de confusiones,
o de gente poco capacitada para discutir las cosas
en serio.
Le tienes
una tirria especial a Alan García, y no pocas
veces rayas en el argumento ad hominem…
Sí, lo reconozco, creo que debería
tratar de elevar el nivel de la discusión, pero
no es el único ¿no?, también he sido muy duro
con Olivera, Toledo, Waisman, con varios. Veamos
el caso García. Hace poco leí un paper de Stanford,
hecho por una peruana que se fue a estudiar allá.
Su trabajo demuestra que, muy aparte de la crisis
económica que se vivió, por culpa de errores de
política y de funcionarios públicos del PAP, murieron
miles de niños a finales de los ’80. A mí me parece
que, ahora, salir a decir que el APRA tiene que
mejorar en gestión pública no tiene sentido, y
una persona que enseña en un Instituto de Política
Pública, como el Dr. García, me parece de una
irresponsabilidad flagrante, una falta de respeto
a la memoria de todos esos niños muertos.
¿Toda una
ironía surrealista, no?
Todos podemos cometer errores,
pero tienes que tener la apertura de reconocerlos
y de aprender de ellos. Si han pasado 19 años
desde que el doctor García fue elegido Presidente,
ya no puede utilizar el argumento de que es joven,
ya no es joven y sigue hablando las mismas estupideces.
Lamento que los apristas, que han tenido una historia,
en algunos casos, gloriosa (por ejemplo si mi
apellido fuera el de uno de los masacrados en
Trujillo, en los ’30, me sentiría muy mal al ver
que este imberbe, que nunca hizo nada en su vida,
sea el líder de lo que yo considero mi partido,
y me daría mucha pena que atrasen a Townsend y
a otra gente, para que surja este mocoso, sólo
porque era puro floro). Me apena que los apristas
de hoy no sean más autocríticos con la figura
de este señor. Si Alan desearía que el aprismo
lo trascienda, como fue el caso de Haya de la
Torre, debería preocuparse de que lo sigan cien
jóvenes con capacidad de relacionarse con la gente,
de venderles un sueño; pero no lo hace y eso me
parece patético y es algo que tengo que enfrentar.
Lo podré hacer con debates alturados con un moderador,
pero mientras no sea ese el escenario, sino el
escenario de la discusión pública (que es bastante
pobre), lamentablemente cometeré el error de volver
al argumento ad homimen.
Si Alan
regresa al poder nuevamente el 2006, ¿te irías
del Perú?
No, yo no me voy por esas vainas,
yo me voy a estudiar, y seguro tendré que quedarme
unos años para poder pagar la deuda. Además, mi
primer hijo viene en camino, es un hombrecito,
y me gustaría que se eduque en su propio país,
en su realidad. El Perú es grande, es hermoso,
sabes, yo viajo mucho, me encanta. Creo que el
Perú está cambiando, a pesar de todo. Necesitamos
ser más transparentes y menos hipócritas, más
trabajadores, más solidarios, más dispuestos a
unir que a disociar.
Y a Toledo
le has dicho “coquero”…
Yo tengo evidencia anecdótica de
varias personas, según las cuales el señor ha
consumido cocaína siendo Presidente del Perú,
y eso me parece cuestionable. Si él considera
que eso es normal, que esconder eso es normal,
bueno yo discrepo de su punto de vista. Yo he
consumido sustancias psicotrópicas que no son
aceptadas por la sociedad, y nunca he tenido ningún
problema en ocultarlo, y una de esas sustancias
no es la cocaína. Pero si hubiera sido así y me
hubieran confrontado con esa pregunta no lo hubiera
negado, lo hubiera aceptado.
Como gobernante,
¿tú crees que tiene una ideología o navega a la
deriva?
No tiene idea, por supuesto. Te
doy una anécdota: un funcionario de un banco en
el que trabajé estudió en la Universidad de Harvard,
en la que Toledo nunca estudio. Toledo hizo allí
una cosa que se llama, no sé en inglés, pero en
castellano sería el equivalente a que un profesor
vaya a investigar. Pagas, te dan una clave en
internet, te dan un escritorio, y te pones a investigar.
Cuando terminas presentas tu trabajo a otros investigadores
de la Universidad y si alguno se interesa en el
tema o en tu enfoque te da una mano para que escriban
un trabajo juntos, y así publicas. Este señor
nunca publicó, nunca investigó (por lo menos no
se conoce qué investigó), y tercero, le contaba
a la gente que él había hecho un paper que había
sido publicado en el Economist , y el paper lo
había hecho un profesor suyo de Stanford. Entonces,
mentir con eso es bien extremo, ¡es bien estúpido!;
mentir con eso en la Universidad de Harvard es
estúpido en extremo. Me parece que esta anécdota
lo pinta bien claro a Toledo. Fue una persona
que empezó a recibir ayuditas (recuerda que la
firma del Presidente Belaunde le permitió conseguir
su beca). Yo recuerdo que los investigadores de
la Pacífico decían de él que era una persona muy
buena para vender pero que no se remangaba nunca,
osea, ¡jamás trabajaba!. Ese es el presidente
del Perú, en mi opinión un accidente más, como
lo ha sido Paniagua, Fujimori, García, Belaunde,
Morales Bermúdez, Velasco; osea, hemos tenido
accidentes los últimos 40 años. No sé cuál sea
el siguiente pero dudo que el próximo presidente
del Perú tenga la capacidad de reorientar al país
en un rumbo que tenga sentido.
Entre todos
los ‘presidenciables’ que se vocean, ¿apostarías
por alguno?
No, yo creo que tendremos que elegir
al menos malo, que en mi opinión hasta ahora es
la “pequeña Lulú”, Lourdes Flores. Pero eso es
relativo porque si ella ha tenido dificultades
para mantener la unidad en el PPC y UN, o para
poner en línea a su padre cuando dijo “auquenido
de Harvard”, no me queda claro si pueda gobernar
el Perú; si no puede romper con Bedoya cuando
su hijo sale en un video con Montesinos, lo mismo.
Osea, posiblemente ella sea el mal menor.
Y Paniagua,
qué tal…
Me parece claramente mal menor
que Alan. La diferencia entre ambos es una diferencia
moral. Paniagua puede ser medio caído del palto,
pero por lo menos me parece una persona que no
va ser actos de corrupción flagrantes. Alan lo
ha hecho y lo volverá a hacer. Remigio Morales
lo está haciendo hoy, como asesor de Presidentes
Regionales, y lo hizo en el pasado. Me parece
muy triste que en el APRA no tengan a nadie más
competente en desarrollo rural que ese señor.
¿Te gustaría
ser Presidente?
No, para nada. Debe ser bien feo
eso, porque vas a pagar pato por todas las cosas
que están fuera de tu alcance. Me parece que la
responsabilidad de tomar decisiones que van a
cambiar la vida de las personas, al punto en que
las cambia en nuestro país las decisiones de un
Presidente, es una responsabilidad delicada que
prefiero no asumir. Prefiero la responsabilidad
del Congreso, en todo caso, allí debates todo
el día, puedes formular leyes…
¿Más leyes,
Pablito?
Mi propuesta sería “¡voy a destruir
leyes!”. Todas las leyes que no sirven las voy
a quemar, empezando por las que no tienen reglamento,
que no sirven para nada y están allí por las puras.
La idea de fiscalizar me gusta un montón, no en
el sentido peliculero de señalar a todo el mundo
con el dedo; por ejemplo, qué haría contra el
señor Jorge Mufarech, que se ha acomodado con
dos gobiernos que tienen gente muy corrupta: me
dedicaría exclusivamente a fregarlo, en el sentido
positivo de la palabra, claro. Documentaría todas
las pendejadas que ha hecho y las haría público
en una conferencia. Me parecería interesante poder
tener acceso a la información necesaria para embarrar
a gente como Mufarech.
Ok. Pablito,
gracias por tu paciencia, y buen viaje pues…
Muchas gracias a ustedes.
Agradecemos a la Fundación Friederich
Naumann por las faclidades para esta entrevista.
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