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DE
TRAZEGNIES, SIN EDITAR
Entrevista de Johnson Centeno.
A mi madre le causaba terror cada
vez que salía en la TV porque decía
que era un vampiro. Sabíamos de sus méritos
incuestionables en el mundo académico:
sus apuestas innovadoras en la responsabilidad
extracontractual, sus ideas sobre la aplicación
del Derecho Consuetudinario, su Teoría
dinámica del Derecho, sus estudios sobre
la Inmigración China del s. XIX, y en general,
sus referentes filosóficos y literarios
en las más de sus investigaciones. Fernando
de Trazegnies, abogado y maestro universitario
de la Universidad Católica, es también
un aficionado a los juegos de computadora, amante
de la soledad, y practicante devoto del tai chi.
Esta entrevista nos hubiera gustado sea más
extensa, para conocer más del personaje,
pero eran cerca de las tres de la tarde y lo chicos
de la revista Ius Et Veritas lo apuraban para
almorzar. Las preguntas y respuestas intentaron
ser ágiles, directas y entretenidas -más
de una vez casi despidiéndonos-. Aquí
la conversa tal cual.
- ¿Qué
significa para Ud. la docencia?
- Ha sido fundamental en mi vida.
Yo creo que no sería la persona que soy
ahora sino hubiera enseñado durante casi
40 años, porque a mí la docencia
me ha permitido conocer, de un lado, colegas realmente
brillantes y, cuando uno está delante de
los alumnos, se empieza a sacar lo mejor de uno
mismo, entonces los conoces a todos, no socialmente,
no tomando un coctelito, no, los conoce uno dando
lo mejor de sí, ¿no es cierto?,
entonces el ambiente universitario, el ambiente
académico, es muy enriquecedor.
- ¿Los
alumnos aportan mucho, no?
- Siempre. A veces basta la mirada
de un alumno. Yo veo, por ejemplo, a una persona
que me mira con sorpresa cuando estoy diciendo
algo y después me pregunto ¿por
qué se ha sorprendido?, ¿no ha entendido
esto, lo otro?, y le sigo dando vueltas al asunto,
entonces profundizo mis propios conocimientos
simplemente gracias a esa mirada.
- ¿Alguna
vez la mirada de una alumna lo ha paralizado?
- No, por favor, (risas), no me pregunte
preguntas indiscretas (risas).
- ¿Se
copiaba mucho en clase?
- Sí, como todo el mundo, y
también he soplado.
- ¿Por
qué siempre lee en sus conferencias?
- Es que trato de ser muy preciso en
mis textos, ¿no?, entonces prefiero leer
que improvisar en ese momento; además soy
muy parlanchín, y entonces, si yo comienzo
a improvisar me da por seguir por cualquier lado
y no llego al punto que quería llegar.
- ¿Es
verdad que Ud. tiene títulos nobiliarios.
Qué significan para Ud.?
- Eh, no, son simplemente recuerdos
de familia y prefiero no conversar sobre eso porque
son cosas de familia y, en realidad, uno las guarda
como guarda sus fotos de familia, ¿no es
cierto?, y nada más.
- ¿Pero
no es Conde?
- ¿Si escondo?,
¿qué escondo?
- Conde, Conde.
- (Risas), no, eso no tiene importancia.
- ¿Cómo
definiría al Derecho?
- El Derecho es una forma de organizar
la vida de la sociedad en la que cada hombre tiene
derecho a inventar su propia vida, o debería
tener derecho a inventar su propia vida, y entonces,
el Derecho lo que hace es que estas invenciones
no sean hostiles unas con otras y no se resten
sino que se multipliquen.
- Debe haber
algo que no le agrade del Derecho...
- ¿Que no me agrade del Derecho?...
Derecho Tributario (risas).
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- ¿Se
lleva bien con la literatura no?
- Sí, me gusta la literatura,
he ganando ya muchos premios con cuentos, ¿no
es cierto?...
- ¿Qué
lo animó a escribir la historia de Ciriaco
de Urtecho?
- Bueno, propiamente no es una novela,
¿no es cierto?,es un expediente judicial
que encontré casi de casualidad en una
reunión como esta en Cajamarca, lo fotocopié,
me lo llevé a Lima y lo comencé
a trabajar; la primera parte del libro es solamente
el expediente, y la segunda es toda la interpretación
de todo lo que está pasando allí
¿no?, interpretación social, económica,
y en todo sentido.
- ¿Le
gusta Vargas Llosa?
- Vargas Llosa escribe estupendamente.
- ¿Le
molestó que se burlara de su reputación
intelectual?
- Eh, en realidad, mire, yo creo que
uno debe separar las obras de arte de la persona
del artista. En realidad, la última novela
de MVLL me la he traído aquí para
leerla y es fascinante. Además, es curioso
porque coincide, por lo menos en la época,
con una novela que yo he escrito y justamente
estoy haciendo las gestiones para publicarla.
- ¿No
le guarda rencor, entonces, cuando...?
- Mire, simplemente hay cosas que a
mÍ me resbalan (risas).
- ¿Y
la poesía?
- De joven hice también poesía,
claro, todos en algún momento de jóvenes
hacemos poesía, pero de ahí a hacer
buena poesía es muy difícil, ¿no?
- Seguramente...
Me pidieron que le pregunte por tres libros que
Ud. llevaría a una isla.
- (Risas). Bueno, yo le contesto de
la siguiente manera, tengo una biblioteca que
tiene más o menos quince mil libros...
- Caramba,
qué envidia...
- Muchos me han preguntado, ¿no
es cierto?, incluso mi familia me ha planteado
mudarnos de casa, quizá a un departamento
o a un sitio más chico, y yo siempre he
dicho: Yo me voy a morir con mis quince mil libros,
de maneras que a la isla me tendría que
llevar mis quince mil libros (risas)... o simplemente
no iría a la isla, prefiero meterme en
la biblioteca (risas).
- Y si en
la isla hubiera una mujer hermosa...
- (Risas), por favor, nada de preguntas
indiscretas.
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- ¿Qué
opina del Poder Judicial y qué problemas
encontró cuando formó parte de la
Comisión Reorganizadora?
- Bueno, evidentemente, el Poder Judicial
es sumamente importante para un país. Lamentablemente,
como usted sabe, el año 93 hubo una especie
de turba de parte del Ejecutivo, y después
el Congreso nos llamó a un grupo de personas,
en que estaba Manuel de La Puente, estaba yo,
para que viéramos la posibilidad de reconstituir
esto de manera imparcial y correcta. Y yo creo
que hicimos un buen trabajo en ese momento.
- ¿En
serio?
- Llegamos a establecer una Corte Suprema
buena, una Corte Superior bastante buena también,
pero después ha sido algo terrible, ¿no
es cierto?, he conocido a una serie de gente,
¿no es cierto?, que ha sido nombrado juez
o vocal por nosotros y que ahora lo veo ejerciendo
la profesión y les pregunto pero cómo,
usted, si usted entró en esa oportunidad,
sí, pero ya es imposible el Poder Judicial.
- ¿Su
lado de historiador, nos puede informar si alguna
vez estuvo lejos de la influencia del poder político?
- Siempre estuvo cerca del poder político.
Ha habido Corte Supremas, desde luego, más
independientes y otras menos independientes, ¿no
es cierto?, Ha habido algunas con gente muy preclara
en el Poder Judicial, hay verdaderos héroes
de la justicia que han resistido cualquier presión
política, pero que toda la vida ha habido
intentos de acosarlo, toda la vida. Entonces tenemos
que crear un Poder Judicial independiente...
- ¿Será
posible en este gobierno?
- Mire, yo ya a veces siento que he
perdido las esperanzas del todo y otras veces,
al contrario, ¿no es cierto?, digo, no,
hay que ir adelante aún sin esperanzas.
- Como diría
Gonzalo Rose, cuando se ha perdido la última
esperanza, siempre queda la esperanza...
- (Risas) Sí sí, habría
que pedirle a los jóvenes, ¿no es
cierto?, que simplemente hay que luchar y, si
es necesario, morir, aunque sea sin esperanza.
Yo las esperanzas no las veo tan claras pero,
la forma, ¿no es cierto?, de vivir, es
luchando y hay que luchar. Saber que aunque no
haya esperanza, aunque esta no exista, yo tengo
que luchar.
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- ¿Qué
le ha parecido el gobierno de Fujimori?
- En términos políticos
no voy a hablar.
- Muy bien.
- Yo realmente, entré solamente
a ser ministro por razones estas de Ecuador y
después de Chile...
- ¿No
se arrepiente...?
- No me arrepiento porque sino creo
que en cualquier momento estaríamos en
guerra con Ecuador, eh, en realidad, yo siempre
hice un trato con Fujimori en el sentido de que
yo no me ocupaba sino de la parte internacional
y no vería la parte nacional y, eh, no
me gusta la política, no tengo interés
por la política, y no me van a volver a
ver en la política (risas).
- ¿De
veras, así de tajante...?
- Sí, tajante, tajante.
- Creo que
muchos juristas como Ud. tal vez deberían
acaso intentar...
- Mire yo creo que es un error el pensar
que sólo los políticos son los que
hacen patria. En realidad si hay un gran violinista...
la sinfónica, caramba, ahora tenemos a
este cantante, ¿no es cierto?, extraordinario...
- ¿Juan
Diego...?
- Juan Diego Flores. Caramba este chico
hace patria tanto o más que cualquier político.
Entonces no hay que pensar que sólo el
político es el que hace patria; mi papel,
yo creo, no es el de ser político, yo,
a mí me gusta la historia, la literatura,
me gusta el Derecho, allí es mi campo.
- ¿Cómo
se definiría?
- El día que se pueda decir
de una persona, ya, este es así o fue así,
es que está muerto, porque ya paró
su evolución, ¿no es cierto?, y
ya se puede hacer de él una fotografía
perenne, ¿no?
- ¿Y
en todo caso, doctor, como le gustaría
que lo recuerden?
- (Piensa unos segundos)... No sé.
No sé si me gustaría que me recuerden
(risas). No sé, no sé, yo no soy
una persona, este, que tenga mucha, muchas, pretensiones,
digamos, de recuerdos o de vanidades. No sé,
no.
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